Los drones aplicados en paleontología y arqueología son una potente herramienta que ayuda a conservar la información de yacimientos abocados a desaparecer

La paleontología y arqueología son materias fascinantes. Aragón acoge diversos yacimientos paleontológicos de gran importancia por su rareza y por la relevancia de las huellas encontradas.

Muchos de ellos están inevitablemente abocados a su desaparición debido a la facilidad con la que se erosiona el terreno en el que se encuentran. Preservar de alguna manera estos vestigios del Patrimonio Natural es vital. Se trata de información relevante que nos habla del tipo de vida existente millones de años atrás, que nos proporciona pistas sobre los cambios ocurridos y sobre  cómo acontecieron esos cambios. Nos ayuda a estudiar nuestro origen.

Esto llevó a Ulyses Palomino, geólogo de profesión, en trabajos relacionados con paleontología, a pensar en la necesidad de conservar la información de este tipo de yacimientos de alguna manera. Superponer diversas fotografías aéreas haría posible poder ver la forma de estos parajes de manera tridimensional, conservando así un modelo válido de la valiosa información que contienen este tipo de yacimientos incluso una vez que hayan desaparecido, ya que se conservaría la información en formato digital.

Realizar un modelo 3D de gran precisión podría ser la solución

Para ello por un lado se tomarían diversas fotografías con una cámara convencional utilizando distintos objetivos. Por otro lado, se utilizarían imágenes aéreas. Como poco a poco se va demostrando, una de las formas más rápidas y efectivas de recoger imágenes aéreas de calidad es realizar un vuelo fotogramétrico utilizando  drones. Ulyses contactó con nosotros.  Además de contar con las herramientas ideales para ello, este tipo de trabajos nos atrae de especial manera.

Para la toma de fotografías hemos utilizado un dron DJI Inspire 2 equipado con la cámara Zenmuse X5S. Además, complementamos el trabajo con un DJI Mavic Pro para la toma de imágenes a corta distancia.

Los primeros vuelos fueron realizados en el Yacimiento icnitas fósiles situado en las proximidades de Bueña, localidad de la provincia de Teruel. Fue descubierto en el año 1984. El terreno en el que se hallaron estas icnitas denominadas desde el hallazgo como Megaplanolites ibericus, es de composición arenisca, lo que acelera enormemente su desaparición debido a la facilidad con la que fenómenos naturales como la lluvia o el viento erosionan ese tipo de suelo.

Debido a las especiales características de conservación y sus grandes dimensiones, este yacimiento se consideró de interés patrimonial.

Se realizaron varios vuelos: uno cenital, dos oblicuos y uno vertical

Para el postprocesado de las imágenes del vuelo cenital y los vuelos oblicuos se utilizaron programas de fotogrametría para planificar los vuelos.

El vuelo cenital no tenía ninguna complejidad ya que estos programas trabajan en ese formato, programando la altura del vuelo y el solape se conseguía la resolución deseada. En cuanto al vuelo vertical, y oblicuo, se planteaban varios problemas, por un lado, los programas no hacen cálculos en vertical, ya que la precisión del GPS es inferior a la precisión horizontal y no generarían el solape adecuadamente. Por otro lado, la ubicación del yacimiento debido a los salientes y la orografía no hubiera permitido ese vuelo, ya que aunque en la parte superior no habría obstáculos en zonas inferiores si los habría, provocando un accidente.

Primero se realizó un vuelo cenital para definir exactamente las zonas susceptibles de impacto y sobre ese mapa en el gabinete se programó un vuelo en el cual se realizaban fotos a diferentes distancias, alturas y ángulos de cámara, pero garantizando el solape y la definición (GSD) sin que hubiera impacto del dron para causar daños al yacimiento.

Fue necesario volar en modo ATTI debido a las características del terreno

Una vez realizada la planificación de vuelo, y debido a que la zona en la que había que hacer las tomas era muy estrecha, con una distancia de enfoque no superior a 5 m, era necesario rectificar continuamente la posición del dron, por lo que hubo que anular los sistemas de anticolisión del equipo, al igual que había que volar en modo ATTI. Los vuelos en modo manual en un paraje con una orografía tan complicada, hicieron necesaria una especial pericia.

Finalizada la toma de imágenes y su post-procesado, se llevaron a cabo modelos 3D del yacimiento y su entorno, y otro más únicamente del yacimiento.

Seguiremos llevando a cabo trabajos relacionados con la paleontología, y os mantendremos puntualmente informados.

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